Todo marchaba según lo planeado, los ideales de Elepht
estaban saliendo a la perfección. Su discípulo por un lado, estaba en camino a
muy pocos metros de lograr entablar una conversación con los lideres del
gobierno mundial y por medio de tretas y artimañas convencerles de estar del
lado de los Neo-Humanos, mientras que en la Antártida, Elepht estaba a un paso
de liberar al Heraldo Carmesí que lideraría la rebelión contra la humanidad y
pondría fin a su existencia.
-que irónico… ¿no lo creen?- decía Elepht refiriéndose a sus compañeros
mientras observaba lentamente el rostro congelado del Heraldo Carmesí.
-es un momento único, perfecto, delicado como una pieza
musical que debe ser conservada y tratada con cautela y precisión hasta el mas
mínimo detalle, hasta el mas mínimo arpegio… un réquiem perfecto, sin igual
esta ante nuestras manos y nosotros somos el instrumento donde el maestro
posara su talento y nos dará su voluntad y destreza volviéndola fuerza y
poderío para nosotros- decía Ekinos
mientras posaba su mano derecha sobre la espalda de Elepht con una sonrisa
dando a entender que estaba de acuerdo con su ideal.
Ekinos dio unos pasos atrás mientras le decía a su
compañero kōtei que se alejase algunos cuantos pasos del lugar para dar inicio
a la liberación del Heraldo Carmesí, extendiendo sus brazos hacia los lados
comenzó a decir algunas palabras de conjuro mientras un aura poderosa emanaba
de su cuerpo en forma de pequeños rayos y estos tomando formas de letras que
ningún traductor podía descifrar hasta la fecha, era una de sus técnicas
especiales, la cual consistía en alterar los registros históricos de un punto
en el espacio y modificarlo a su voluntad.
-oe… oe!... oe! Jajaj así que para ello querías que me
retirase, muy listo Ekinos- le decía
Elepht a su compañero mientras este solo guardaba seriedad y frialdad a medida
que concentraba sus energías en tu potente técnica la cual requería una gran
destreza para controlarla.
-mmm, esa habilidad me hace recordar cuando me dijiste tu
pasado, cariño…(Según los registros históricos, pocos maestros con esta habilidad
pudieron sobrevivir a lo que Ekinos llama “Dios del tiempo”, el cual proviene
de una leyenda, la cual dice que hubo un tiempo no muy lejano en el cual los
humanos aburridos y no conformes con sus condiciones de vida y dependientes del
azar y las jugarretas que la suerte y el destino les jugase, tenían la ambición
de controlar el destino y el control de todo lo que pasase a su alrededor con
solo desearlo o escribirlo, aunque para ello estarían dispuestos a vender su
alma a quien fuese con tal de obtener todo lo que ellos siempre había soñado y
a su vez arrebatado por el cruel y desgarrador destino. Un día un humano
aburrido de su mala racha en las apuestas, envuelto en enfermedades terminales
y hundido en el alcoholismo, decidió comprar un pedazo de soga, ir hasta el
único puente de su vereda el cual tenía 140 metros de altura en ese entonces.
Se dice que ese hombre hizo los preparativos para su auto-ejecución en vista de
que no podía perder nada mas en la vida, no tenia esposa y mucho menos hijos, había
perdido a sus padres cuando nació, padecía de enfermedades terminales como
cáncer y tenia en su interior un virus que le carcomía todo su interior
lentamente, forzándole a quitarse la vida, pero unos minutos breves antes de
tirarse del puente poniéndose la soga en su cuello, dijo unas palabras que
según cuenta la leyenda, estas palabras detuvieron el tiempo instantáneamente,
haciéndole creer al hombre que había muerto y estaba en el purgatorio. Dice la
leyenda de que Kronos, el Dios del tiempo se manifestó ante este mortal en
forma de energía de luz con un tono de voz frio y rígido, el humano no sabia
que hacer nada mas que intentar abrir sus ojos pero el brillo de la energía de
Kronos eran tan grande que solo podía enceguecerlo de el abrir los ojos, el dios
le pregunto… “que estas dispuesto a hacer humano y te permitiré cumplir un
ultimo deseo antes de morir”, a lo cual el humano le dijo “estoy dispuesto a
dar mi alma con tal de poder revertir mi destino para bien, poder conocer a mis
padres, compartir con personas que tal vez pude haber conocido de no ser por mi
estado actual de salud, el quitarme estas enfermedades y ayudar a la humanidad”,
dicho eso, el humano logro hacer persuadir al Dios por breves instantes
haciendo que Kronos le concediera el poder para cambiar la realidad a su gusto
y semejanza, pero, bajo la salvedad de que primero debería entrenarse por su
propia cuenta para poder dominar este poder, diciéndole “humano, si tus
palabras son sinceras el dominio de este poder te lo dirá… de lo contrario
morirás bajo mi lanza y tu existencia será borrada del libro de la vida”,
desapareciendo y dándole el poder al único humano en tener el registro de la
vida misma en sus manos… ese hombre era…) -
se decía Ethion a si misma dentro de su mente al recordar cuando Ekinos
le conto su pasado una vez, cuando se conocieron por primera vez.
- “Jikan!! No
KirokuSekai” (mundo del registro del tiempo) – decía Ekinos mientras enviaba sus kanjis
sobre al hielo rodeando el cuerpo del Heraldo Carmesí lentamente.
-“Kronos!! Sekai
No Jugdment” (el mundo del juicio de Kronos) - gritaba Ekinos mientras rápidamente los
kanjis que rodeaban el cuerpo del Heraldo se movían en un patrón circular
alrededor del eje del cuerpo, mientras la velocidad de movimiento aumentaba progresivamente
con forme pasaban los segundos haciendo que el hielo comenzara a desaparecer y
volverse agua.
Fue en ese momento cuando Ekinos se detuvo, dándole la
señal con la mano a su compañero de que entrara en acción con sus poderes
espacio-tiempo para evitar que el cuerpo del Heraldo cayera a lo profundo del
mar antártico.
- wakata… déjame el resto a mi…
“Jigyaku no Sekai” (mundo del tiempo inverso) - decía
Elepht rápidamente mientras abría sus brazos estirándolos al máximo hacia abajo
mientras el cuerpo subía a ellos y el kōtei tomaba al Heraldo en ellos. Luego
de tener al Heraldo detuvo su técnica con un simple tronar de dedos dejando
salir un suspiro y una sonrisa elocuente con la frase comando: “Time… Over…”,
la cual siempre usa para detenerse a si mismo.
Una vez el cuerpo de Jonathan
estaba fuera de la superficie congelada de la Antártida, Elepht abrió un portal
dimensional destino a la acogedora y cálida cabaña de Ethion para darle el
calor suficiente a su próximo gobernante y señor.
-Bien… pongámonos en marcha...
ahora que llevamos diez pasos de ventaja a esos pobres Humanos que no saben con
quien se han metido esta vez - decía la
Quimera Elepht con un tono de voz egocéntrico y con un brillo único en sus ojos
mientras no paraba dejar de reír ruinmente.
- nunca estoy de acuerdo con tus
planes pero creo que debimos consultarlo con … bueno, el innombrable emperador
flameante… - decía Ethion mientras
abrazaba el cuerpo de Jonathan algo preocupada pero al mismo tiempo abusaba del
estado suspendido de este, posando su cuerpo sobre el del Jonathan brindándole
calor corporal, aprovechando la distracción de Elepht y llamando la atención de
Ekinos con su comentario, la Kōtei parecía disfrutar al pegar su cuerpo junto
al de su nuevo líder, haciendo que su rostro sonriera plácidamente a medida que
le llenaba de besos y disfrutaba recostarse en brazos de Jonathan.
-ey!.. Aléjate! Sucia mundana! De
pechos grandes…- fueron las palabras que
se escucharon de un momento a otro provenientes del ya no gélido cuerpo de
Jonathan, el cual sorpresivamente reacciono empujando a Ethion hacia un lado
mientras se ponía en pie mirando a los otros dos Kōtei.
- ¿ah?... y ¿que clase de bichos
raros o perros del gobierno son ustedes dos?… - decía
Jonathan curioso mientras miraba fijamente a los ojos de los dos Kōtei mientras
su ardiente y salvaje aura empezaba a despertar lentamente, haciendo que de su
cuerpo emanara pequeñas cantidades de vapor constante y lentamente.
Los kōtei sabían de las
habilidades de batalla que poseía Jonathan y que no era un ser con el cual
razonar seria la mejor opción para lidiar con el, dejándoles como única opción
el revelarle la historia con forme tenían una batalla los tres kōtei contra el
Heraldo Carmesí.
-Jonathan… Jonathan… Jonathan… o deberíamos llamarte… “Accel Flame”… Heraldo de la destrucción, manipulador de Fuego y energía de primera generación quien lucho contra su propio hermano señor del Hielo en todo su esplendor y manipulación de control de la energía en forma opuesta a la suya… jejej no deberías subestimar a tus adversarios sin conocerles primero, su “alteza” - le decía Elepht en un tono de voz frió y retador a Jonathan el cual no dejaba de aumentar su aura cada vez mas al mismo tiempo que no dejaba de clavar su mirada en los dos Kōtei.
Jonathan solamente cerró sus ojos mientras inhalaba aire rápidamente y lo contenía en su interior con una sonrisa despreciable hacia Elepht al cual se refirió con un tono de voz seria, suave y sin mayor emoción alguna.
-¿manipulador de fuego y energía?... ¿subestimar a mis adversarios? Jajaj por favor niño, estas equivocado, déjame aclarar esto de la siguiente forma que ustedes dos puedan entender fácilmente… - decía Jonathan de forma pausada mientras extendía su mano derecha mostrando la palma de la mano a los dos kōtei
- en primer lugar… No manipulo el fuego o energía simplemente como dicen… puedo hacer más que eso… “Hiken” (Puño de fuego) – dijo rápidamente Jonathan.
En cuestión de segundos había disparado su flameante puño de fuego sin soltar la respiración que tenia en su boca por completo. Aunque para sorpresa de Jonathan, Elepht ya se había anticipado a su movimiento y había dejado una imagen temporal de el en su lugar haciendo que Jonathan disparase contra una ilusión tiempo-espacio del Kōtei.
- (je!... no esperaba menos del Jonathan-san y sus poderoso ataque rápido) jaja nada mal Heraldo, pero ¿no te esperabas eso verdad?- decía la voz Elepth mientras este se re-materializaba rápidamente a espaldas de Jonathan, lo cual llamo la atención del Heraldo causándole sumo placer y motivándole a aplaudir por el movimiento del kōtei.
-oh!.. debo decir que con esto que acabas de hacer has llamado mi atención y debo de responderte de la misma forma, mostrándote mis verdaderas habilidades… siéntete honrado de que muestre mi verdadero poder…- dijo Jonathan a los kōtei mientras sonreía y su temperatura corporal aumentaba poco a poco.
Una batalla colosal acababa de dar inicio en la Antártida por conseguir el poder del Heraldo Carmesí. Los Humanos estaban cada vez mas y mas a pocos pasos de su destrucción con forme los kōtei hacían sus movimientos al igual que Narukami se disponía a hablar con los lideres mundiales.